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Autumn comesSiempre me he quejado de llegar tarde a todas partes: de ir con el paso cambiado o de haberme entretenido por el camino. Tengo un bonito repertorio de excusas para estar donde estoy, y todas son bastante lógicas. Da gloria oírlas. Pero ninguna es cierta, porque lo único que he hecho todo este tiempo es ir por delante. Me casé antes que nadie, tuve a mis hijos antes que nadie, me separé antes que nadie, he vuelto a construir nuestra vida antes que nadie, me cansé de todo y de todos antes que nadie y he llegado aquí, lo dicho, la primera. Antes que nadie. * * * De vez en cuando, como esta mañana, me reencuentro con alguien que estuvo en mi vida hace cientos de miles de años, cuando mis hijos eran muy pequeños; alguien a quien ya casi había olvidado. Mirándola, no puedo dejar de preguntarme cómo han podido pasar tantas cosas para (y por) mí, y tan pocas para ella. Parece que alguien me sacó de esa conversación y me metió en el vaso de una batidora, pero le ha parecido caprichosa la idea de soltarme esta mañana. Dejamos algo a medias, y sigue ahora aquí delante contándome qué pasa con los suyos, que uno le ha suspendido matemáticas, que el otro es hiperactivo, que etcétera de cotidianeidades. Vértigo. * * * Hoy pasamos el día en el campo. Sin internet, algo que los adolescentes llevan muy mal. Pasaban por delante de la terraza buscando una señal a portátil abierto. Levantándolo, bajándolo, al paso al trote y al galope, sacando medio cuerpo por la terraza, allá, entre los naranjos, por todas partes. Me hubiera gustado ver cómo se las ingeniaban si realmente la hubiesen encontrado medio metro por encima de sus cabezas. * * * Cuando ha llegado estaba tumbada en el balancín de la terraza y no me ha visto. Ha saludado a mamá, a mis hermanas, a los pequeños. Ya se metía en casa. Entonces me ha encontrado, ha inclinado la cabeza, ha sonreído y se ha acercado. Sin dejar de mirarme y sin dejar de sonreír ha apoyado una rodilla en tierra y me ha cogido la mano, la ha besado. Se ha ido dentro. Cuando ha vuelto traía dos cafés, se ha sentado en el suelo junto al balancín. Alguna vez me acarició la mano. La vida puede ser maravillosa. * * * Cuando la fantasía choca con la realidad no sabemos qué va a pasar. Unas veces la realidad se queda a un paso de nuestro sueño, y otras, supera nuestras expectativas. Comentarios » Ir a formularioAutor: Anónimo "Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes. " Milan Kundera 'La insoportable levedad del ser' ------ Yo no he sido. Fecha: 14/09/2009 12:53. Autor: La donna è mobile Sí, pero hay cosas que se pueden hacer para, de alguna manera, aligerar la carga: - hay que tener ilusión por algo, SIEMPRE. Da igual lo que sea, pero hay que perseguir algo, intentar algo, esperarlo, pelearlo, estar ahí, detrás. Eso tira mucho de uno, y si no se tiene un plan, trazarlo. Ahí empieza ya uno a elevarse, aunque no lo note. - no dejar de buscar soluciones, A DIARIO. Lo que ayer valía, hoy seguramente se haya quedado desfasado. No hay que descuidar ningún detalle, hay que ser minucioso en la búsqueda de soluciones e improvisar a cada instante porque en esta tarea, en estas lecheritas, también empieza ya uno a elevarse. - no descuidar JAMÁS el aspecto físico. Jamás. Siempre he dicho que a la vida sólo le pido llevar el pelo bien, que de lo demás ya me ocuparé yo. - caminar por la calle con música, aunque sea para ir a la cola del paro. Diría que es fundamental para mantenerse cuerdo en este mundo de locos. Ensancha el espíritu, y durante un rato se siente uno caminar por encima de las cosas. - huir de la gente que sólo (sólo) viene a chuparte la sangre. Muy al contrario, lo que hace falta es gente que esté dispuesta a darla. Sin estos últimos TAMBIÉN se puede vivir, y los primeros están por todas partes. - aprender a medir las fuerzas, porque cuando se lleva mucha carga encima, los movimientos han de estar muy medidos y cualquier volantazo te puede llevar al otro barrio. - aceptar la vida tal y como te viene, lo que no significa que se deje de luchar por mejorarla. - intentar no perder demasiado tiempo de vista a los amigos y a las buenas personas, porque siempre tiende uno a creer que está abusando de ellos, aun cuando tú por ellos no conocerías medida. De algún modo, no perder de vista la alegría. - en general, darse cuenta, ser consciente de cuál es tu lugar, quién te acompaña, quién es importante cuidar, quién no, qué tienes que hacer, qué puede esperar, disfrutar de la belleza de las cosas y poner el corazón en todo el mundo, en cada cosa, por todas partes. Fecha: 14/09/2009 22:51. Autor: La donna è mobile Y café. Mucho café. :-) ¡¡¡Bon giorno per la matina!!! Fecha: 15/09/2009 09:43. Autor: La Competencia El cafetito...uno mataría por vivir la escena del cafetito, a mí me recuerda a"La alegría del capitán Ribot" sana y burguesa decadencia entre ternos blancos y aire de mar, ay, Donna... ;-) Ahora mi viad es muy graciosa, todo el día en el curro hasta la madrugá y salida sólo a comer con una camarera ucraniana que recita en monocorde: "Solombo, churrrraaassco, Pescada, Carrrne asada..." cada día mi vida es un bucle, como la película aquella de la marmota de nuestro amigo y a mí se me pone la misma cara (cuando mira hastiado el despertador.."Buenos días queridos campistas" ;-) Fecha: 15/09/2009 18:31. Autor: La donna è mobile Muchas gracias, Net. (Iba a gritar: ¡Concuerdo!, pero después he pensado que para qué romper asémomentlá esa (su) bonita primera impresión.) ((Gracias otra vez.)) Fecha: 15/09/2009 19:06. Autor: La donna è mobile Ay, Competencia, casi me parto de verte en los videos que has colgado en tu página. No se puede ser más gracioso y más cálido y más natural y más todo lo bueno que tú, de ninguna de las maneras, ni aunque se trate de una presentación. Por la forma que tienes que girarte y mirar a los demás, por la sonrisa que no se cae de la cara, por supuesto, por lo que dices. A todo el mundo tiene que parecerle que te conoce “pero de toda la vida”. Estás hecho para tratar con los demás, desengáñate, por eso te tienen trabajando hasta la madrugá (algo que haríamos todas, por otra parte). Los demás del video: fríos (ninguna sorpresa), han venido a hablar de su libro. Pero lo tuyo es especial. Nada que ver, es otra división. Me encanta verte tan bien. Ahora te mando quien te saque a hombros de mi parte. Un abrazo, :-) (Cómo llueve.) Fecha: 15/09/2009 20:16.
¡No sabía que tenías blog! Pero la lista de favoritos de Portorrosa me lo ha chivado. Te he descubierto. Sal con las manos en alto. Fecha: 16/09/2009 12:23. Autor: La donna è mobile Rindóme sin prestar resistencia. :-) Este blog tiene más años que la puerta, lo que pasa es que la dueña (la donna) no es muy constante en sus labores creativas (en realidad, é mobile), y así no hay manera. Siéntese aquí a mi lado. Le hago un sitio. Otra cosa no, pero buenas vistas desde aquí... :-) Fecha: 16/09/2009 12:47. Autor: La competencia Querida Donna, hoy que tenía el corazón empañado, hagas lo que hagas nunca cocinas al gusto de todos, me ha venido muy bien leerte, como siempre, si yo fuese poeta te diría "alta señora", nadie más digno ni más despierto que tú, lo digo con admiración y agradecimiento, ya sabrás que hoy me has vuelto a salvar la vida. Ah, je, estoy montando una editorial, estooo, tiembla que va para allá el recobros a por el original ;-) Fecha: 18/09/2009 19:58. |
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